El turismo necesita un Norte
Por las diferentes condiciones, que han marcado la evolución de nuestros municipios, tenemos una tradición agroalimentaria de primer nivel, una ganadería con unos controles envidiables en el arco mediterráneo y un patrimonio cultural y monumental de primera magnitud. Pero, esto, no es sólo un dato reseñable y de celebración, es una responsabilidad. Tenemos que ser responsables no sólo con nuestro pasado, sino también con nuestro presente y nuestro futuro. Y para ser responsable, hay que ser cuidadoso con lo que se hace y, también, con lo que no se hace.
La política seria y la política responsable son aquellas que promueven, crean y proponen soluciones para las incertidumbres que nos acucian en el día a día. Tratan de paliar las necesidades actuales sin hipotecar las futuras. Y, con lo que estamos viendo, nos están hipotecando. No están resolviendo nuestros problemas, sino creando nuevos, y más graves, problemas a futuro, que se sumarán a los que ya tenemos. Este gobierno no está trabajando para minimizar las pérdidas que la crisis nos está dejando, está provocando el aumento de las deudas de empresarios, agricultores, ganaderos, sin olvidarnos de la deuda pública, que anda disparada y la famosa prima, la de riesgo, volverá pronto a nuestras vidas.
En Castilla-La Mancha, con Page a la cabeza, se nos está hipotecando. Nos vendrán problemas mucho más grandes, no tardando mucho, y no tendremos ni reservas ni un plan al que nos podamos asir para sacar la cabeza del pozo. Los anuncios grandilocuentes de apoyos financieros con fondos regionales, e incluso europeos, están teniendo muy poco seguimiento y aceptación por parte de los ciudadanos, porque no hay confianza. La devolución de los fondos para autónomos y pequeños empresarios, que ha realizado el gobierno regional en los últimos días, es un claro ejemplo de esta desconexión entre el gobierno y nuestra tierra. Sabiendo que van a ser desposeídos del poder, los socialistas están actuando como Atila, no van a dejar nada sano tras ellos. Están utilizando las instituciones de manera torticera, caprichosa y burda. Habrá que recomponer todo, de manera seria, responsable y sin dejar a nadie atrás y para ello hay que estar preparado.
En los territorios gobernados por el Partido Popular donde se apuesta por el futuro, donde granjean oportunidades para todos, se apoyan tanto en herramientas normativas, tributarias y financieras de competencia regional para facilitar que los ciudadanos puedan salir adelante, con unos servicios sanitarios eficaces, con una tributación competitiva para atraer inversiones y normas que reducen y agilizan la burocracia para facilitar la vida del ciudadano.
Este es el caso de la planificación turística en estas regiones, una herramienta que, para nosotros quisiéramos en esta tierra. En Castilla-La Mancha contamos con una cantidad ingente de recursos que podrían considerarse turísticos, pero, ello, per se, no significa que lo sean. Es necesaria una planificación y una puesta en valor, para, con suerte, convertirlos en atractivos turísticos. Ahí es donde hace falta inversión, en esa planificación y puesta en valor. Y a quién le corresponde, a las instituciones públicas con competencias para ello: el gobierno regional.
Esos mismos atractivos turísticos, tras la inversión realizada si son trabajados de manera sistematizada y ordenada, con objetivos y metas a alcanzar marcados previamente, tienen que suponer, no sólo una ventaja competitiva para el atractivo turístico, sino también una ventaja y mejora para la calidad de vida de los residentes. Aquí ya estaríamos hablando de un destino turístico, con capacidad para atraer a personas de otros lugares para visitar las bondades de un lugar o territorio concreto. Pero, seguimos necesitando algo más. La posibilidad de que pueda atraer visitantes no es suficiente. Es preciso generar una experiencia, una vivencia para ese turista que nos visite, y por ello es necesario crear producto turístico. La administración no es la que tiene que crear el producto turístico, adivinen, ¿quién tiene que crear ese producto? Efectivamente, el empresariado. Pero necesita de un clima de certidumbres, de normativas adecuadas, de tributación interesante, para que los emprendimientos turísticos nazcan en torno a esas inversiones públicas realizadas previamente.
La planificación turística es previa a la promoción y aquí nos estamos gastando verdaderas millonadas en promoción que no consigue rentabilizarse porque no hay un plan, no hay reflexión y sin ella no se puede trazar una senda que poder seguir para obtener algún objetivo. Podríamos tratarnos de tú a tú con muchas regiones europeas con un tránsito de visitantes mayor que el nuestro, pero que no estamos sabiendo explotar. Estamos en una situación geográfica en España privilegiada. Somos lugar de tránsito, pero tenemos patrimonio natural y cultural más que suficiente para atraer a turistas a nuestras tierras.
La alta temporalidad de nuestro territorio, marcada por unas condiciones climatológicas concretas, en lugar de ser visto como una oportunidad, es visto como una realidad limitante y tampoco se han buscado alternativas. Esas se consiguen contando con equipos de profesionales, formados y que sepan hacia dónde hay que encaminar los planes regionales en materia turística. Tratar toda la región con un mismo prisma, olvidando las diferentes realidades geográficas y climáticas, nos paraliza y nos impide ser competitivos.
Propondremos un plan estratégico global en el que estén inmersos los colectivos turísticos, porque ellos son los que nos están mostrando cómo el gobierno regional de García Page les ha dado la espalda. Les ha abandonado cuando han tenido serios problemas, y les ha castigado con la indiferencia cuando han pedido ayuda. Es por ello necesario volver a la política seria y responsable en la que las necesidades del sector turístico sean tenidas en cuenta, para competir a nivel nacional con otras regiones de interior. Pero, también tenemos que pelear en escenarios internacionales con nuestro patrimonio que es reconocido internacionalmente. Con nuestras reservas de la biosfera, envidiadas por nuestra riqueza, con un plan de gestión que no abandone las fiestas de interés turístico regional a su suerte. Con un plan que marque las prioridades en inversiones para poner en valor nuestros recursos, pero también para el mantenimiento y conservación de nuestros principales atractivos turísticos.
Es necesario apoyarnos en nuestro patrimonio agroalimentario, como una tarjeta de visita fundamental para presentarnos en mercados internacionales donde su prestigio nos enaltece y tenemos que traerlos a nuestra tierra para que conozcan cómo somos capaces de producir verdaderos tesoros en nuestro campo, nuestro vino, nuestro aceite de oliva, nuestros quesos.
La política responsable es la que, apoyada en la realidad, en los profesionales, facilita que puedan competir en cualquier mercado. El próximo gobierno del Partido Popular está preparado y estos planes saldrán bien. Porque hablamos y escuchamos a los que están al pie del día a día del turismo en Castilla-La Mancha. Porque lo importante es mejorar la calidad de vida de nuestros ciudadanos y dotar de nuevas herramientas para poder mantener la población en nuestros municipios. El turismo es una herramienta más, pero hay que planificar y saber hacia dónde tenemos que dirigir nuestros pasos para alcanzar la meta que nos marcamos.