PERTE Europeo
El estado de nuestro turismo es de buena salud, pero ha de caber la posibilidad de realizar algunas acciones preventivas que ayuden a sobrellevar una situación que puede devenir en un desastre a futuro.
No es de recibo que, con los fondos europeos que se habían otorgado a España para poder recuperar el fuelle, nos esté pasando como ese tren que pasa a diario por delante de nuestra ventana, pero no sabemos de dónde viene, a dónde va y que lleva y para quién. Los fondos se están devolviendo y de los pocos que quedan en nuestra tierra se están quedando en las administraciones públicas. No se confundan, no para que las utilicen en inversiones que beneficien a la población, sino para autosostenimiento y, en algunos casos, utilizarlo con intención propagandística. Del futuro de la región y de sus ciudadanos, ya veremos en otra ocasión, nos vienen a decir.
La nefasta forma de gestionar los fondos europeos está siendo manifiesta en todo el país, pero sobre todo en comunidades autónomas como Castilla-La Mancha. Podríamos estar mejorando, en mucho, el modo y cantidad de inversión en el que se podría ganar terreno al tiempo y mejorar, como nunca, la situación de mucho patrimonio turístico del que podemos gozar aún.
En nuestro país vecino, Portugal, sus inversiones en materia turística están alineadas para poder fortalecer, en estos momentos de incertidumbre aquellos recursos que son menos competitivos para poder afianzarlos y proponerlos ante la comunidad turística. Están generando valor, a partir de la materia prima que tienen y, a base de planificación y buena gestión de la inversión, acompañada de fondos europeos, está situando el turismo de interior portugués en niveles de competitividad muy altos.
El sector turístico castellanomanchego es el que menos apoyo ha tenido por parte del gobierno regional, aunque pregonen lo contrario. Venden la moto de llevar a cabo una promoción conjunta de marcas independientes (Raíz Culinaria y Campo y Alma) cuyas directoras generales (Turismo y Agricultura) se van poniendo tibias por los saraos que organizan. No se soportan entre ellas, y son compañeras de labores de gestión y gobierno, imaginen a los profesionales cómo están de ellas y de sus ocurrencias y sus caprichos.
Pero el sector turístico de Castilla-La Mancha es mucho más que estos saraos. Es tierra de oportunidades para poder aperturar negocios de turismo rural en zonas en las que los visitantes reconocen las bondades de nuestros paisajes y nuestra incontable monumentalidad. Pero las oportunidades hay que crearlas, con un clima normativo legible y no lleno de dudas y discrecionalidades ambiguas.
Luego, lejos de preguntarnos qué pasa y por qué pasan las cosas, nos rasgamos las vestiduras echando balones fuera y no dando con diagnósticos buenos, sino simplemente más dinero en propaganda que tape la realidad de lo que verdaderamente ocurre.
Para el sector turístico en la región, sobre todo en las capitales de provincia ha habido momentos mejores, tal es así que, nuestra joya de la corona, según publica el INE y diagnostica Exceltur, ha perdido un 12,8% de ocupación hotelera en hoteles de 4* con respecto a 2019 entre enero y septiembre. En hoteles de 3* aún estamos a un 6,2% de los datos de ocupación que teníamos por aquel entonces. Pero seguimos aferrándonos a que no hay que hacer más de lo que estamos haciendo. Seguimos tirando con pólvora del rey en ferias de turismo cuyos visitantes son minoritarios para nuestros intereses, pero otras, en cambio, ni las tocamos o son participaciones testimoniales.