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Como título no es nada agradecido. No me refiero a la estatura de algún dinosaurio extinguido, ni siquiera me estoy refiriendo al diámetro craneal de algún divino cerril que no cuaja ni una idea buena.

No es la tarifa de oferta que me regala Sánchez, ni tampoco es el precio del Megawatio por segundo, pues sí, queridos lectores, esta es la cantidad que por litro cobraban hace apenas unas horas en una gasolinera cualquiera, de un punto indistinto de la geografía toledana. Céntimo arriba, o céntimo abajo, el precio no me digan que no es para enmarcar.

Pero no lo voy a enmarcar porque tengo la sensación de que esto no se frena aquí, y en breve veremos cómo sigue subiendo la gasolina, el gasoil para vehículos y también para calderas. ¿Quién dijo que sólo iban a pasar frío los de calefacción de luz y/o gas? Pues estos también.

Pagar más de 250 de las antiguas pesetas en el siglo XXI es un tajo en toda regla a los bolsillos de todo usuario. Es un atraco, sin paliativos, en el que vemos cómo más del 70% de los componentes del precio son impuestos. Nos siguen vendiendo la burra de la reducción de la producción de crudo a nivel internacional, pero pueden reducir la cuota impositiva que soportamos y no les interesa. Por alguna razón será.

A mi me viene a la nariz un ligero tufillo a querer pagar la astracanada del compra-votos juvenil con el dinero de los demás. Me asquea pensar que con esto vamos a darles una paguita a los etarras cuando los excarcelen, como reivindicaban hace años los de HB en las mesas de negociación, armas por presos y paga de reinserción.

Pero me apena ver que la sociedad dormita entre la incredulidad y el desasosiego, pero ni se inmuta y no promueve un cambio con un rechazo frontal ante las cuestiones que están ocurriendo a nivel país. Cuando queramos reaccionar, será tarde y, como con Zapatero, nos costará más de un disgusto y echaremos la culpa a quien llegará para tratar de solucionar el problema que Sánchez y sus secuaces están creando.

No desviemos la atención de lo importante, suben los precios, sube la inflación y disminuyen la libertad, la democracia y el estado de bienestar.

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